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Archive for septiembre 2012

Entre las constelaciones de Escorpio, Sagitario y el Escudo la Vía Láctea adquiere su mayor tamaño y brillo. A simple vista se pueden apreciar zonas difusas de brillo lechoso alternando con otras más oscuras, e incluso en los mejores cielos en condiciones excepcionales de oscuridad hay quien afirma (yo no puedo desde luego) que llega a proyectar sombra. Todo lo que vemos a simple vista (excepto la galaxia de Andrómeda) pertenece a nuestra galaxia, que nosotros vemos desde uno de sus brazos en el interior de su disco. Cuando dirigimos la vista al plano de ese disco lógicamente el número de estrellas y nebulosas es mayor, y si lo hacemos hacia la región central mucho más. Del centro de la Vía Láctea nos separan unos 30.000 años luz, pero es tal la cantidad de materia en esa dirección que las nubes de polvo oscuras sólo nos dejan ver en luz visible hasta la tercera parte de esta distancia. Para comprobar la riqueza de esta región lo mejor es hacer un recorrido con unos prismáticos luminosos o realizar una fotografía de gran campo de cierta exposición, como la que muestro a continuación. Esta imagen la he obtenido a partir de tres tomas de unos siete minutos de exposición cada una con la Nikon D90 y un objetivo de 35 mm situados en paralelo al telescopio, de modo que se pueda realizar seguimiento. Destacan las enormes y complejas nubes oscuras alternándose con zonas más brillantes y la franja central que nos oculta el núcleo galáctico, jalonada de nebulosas y cúmulos de estrellas. 

Región central de la Vía Láctea

El esplendor de la Vía Láctea Full View

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